Fuente Live Nation
Shakira regresa a España este verano con una gira que CNN califica de «experiencia inmersiva» más que de conciertos convencionales. Y la diferencia no es solo estética. El álbum Las Mujeres Ya No Lloran, que da nombre a la gira, nació del proceso más público y doloroso de la vida de la artista —su separación de Gerard Piqué, ampliamente cubierta por los medios con una mezcla de morbo y condescendencia— y lo transformó en un manifiesto sobre la resiliencia femenina que conectó con millones de mujeres en todo el mundo.
La paradoja de Shakira es que la industria musical y los medios intentaron reducir su historia a un drama de ruptura, y ella respondió con el álbum más político y más exitoso de su carrera. Las Mujeres Ya No Lloran fue número uno en decenas de países. «Bzrp Music Session #53», el tema que marcó el inicio de ese proceso, es uno de los vídeos más vistos de la historia de YouTube.
Lo que convierte los conciertos de esta gira en algo más que un espectáculo es el mensaje que atraviesa cada canción: que el dolor de las mujeres no es debilidad, que la rabia es legítima, que rehacerse no significa perdonar ni olvidar. En un momento en que el discurso de derechas intenta presentar el feminismo como una ideología agresiva, Shakira pone en escena, ante decenas de miles de personas, exactamente lo contrario: que las mujeres que se levantan son imparables.
La cultura popular también es política. Y a veces el escenario de un estadio dice cosas que ningún mitin puede decir.