Miércoles, 30 de septiembre de 2026
Internacional · Sostenibilidad

Cuando el sol y el viento fallan a la vez: cómo se adaptan las energías renovables

Imagen generada con IA.

Una red eléctrica basada en renovables tiene que prepararse también para los días difíciles.

No solo para una noche sin sol o unas horas sin viento.

Investigadores acaban de estudiar las llamadas “sequías energéticas rápidas”: episodios en los que la producción solar o eólica cae bruscamente y permanece baja durante un periodo prolongado.

El estudio, publicado el 21 de septiembre en Nature Climate Change, concluye que el cambio climático podría aumentar la duración de estos episodios, especialmente cuando escasean simultáneamente viento y sol. Según sus modelos, alrededor del 70,8% de la capacidad solar y eólica mundial analizada estaría expuesta a aumentos de frecuencia o duración de estas situaciones.

Eso no significa que las renovables “no funcionen”.

Significa exactamente lo contrario: si queremos depender cada vez más de ellas, tenemos que construir sistemas capaces de acompañarlas.

Baterías que almacenen electricidad.

Redes que permitan moverla de una región a otra.

Fuentes renovables diferentes que se complementen.

Gestión de la demanda y reservas suficientes para momentos excepcionales.

El estudio relaciona estos episodios con mayores necesidades de flexibilidad, posibles aumentos del coste eléctrico y más riesgo de energía no suministrada.

Y ahí aparece también una cuestión social.

Una familia con recursos puede soportar mejor un aumento puntual de la electricidad o instalar una batería.

Un hogar vulnerable tiene mucho menos margen.

La transición energética no debería limitarse a producir electricidad limpia.

También debe conseguir que esa electricidad sea estable, accesible y segura incluso cuando el clima no coopera.

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