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El Ayuntamiento de San Sebastián ha dado luz verde con carácter inicial a la nueva ordenanza que regula el impuesto turístico, un gravamen que fijará importes de entre 1,25 y 7 euros por persona y noche según el tipo de alojamiento, con un tope máximo de seis noches para las estancias continuadas.
El alcalde donostiarra, Jon Insausti, ha explicado que el consistorio espera recaudar unos 8 millones de euros al año con esta tasa, que permitirá a la ciudad cobrar el gravamen a partir del 1 de enero de 2027, tras años de reivindicación municipal.
La ordenanza articula el impuesto por categorías de alojamiento y no por zonas de la ciudad: los agroturismos aplicarán la tarifa más baja, de 1,25 euros por persona y noche, mientras que los cruceros pagarán la más alta, de 7 euros.
En los hoteles de mayor categoría y en las viviendas de uso turístico, la pernoctación se gravará con una tarifa de 6,5 euros, muy próxima al máximo previsto para los alojamientos vacacionales.
Los menores de 18 años quedarán exentos del pago y ningún viajero abonará el impuesto a partir de la séptima noche, ya que la ordenanza establece un límite máximo de seis pernoctas gravadas por estancia.
La propuesta, que ha aplicado el índice más alto de la horquilla permitida por la norma foral de Gipuzkoa, deberá superar ahora un proceso de alegaciones antes de su aprobación definitiva en el pleno municipal, prevista para septiembre de 2026.
Insausti ha defendido que el nuevo impuesto busca que quienes visitan la ciudad contribuyan a financiar los servicios públicos y ayude a gestionar de forma más equilibrada el impacto de la actividad turística en Donostia.