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PP y Vox han pactado a última hora un régimen especial para la Policía Local de València dentro de la ley de Acompañamiento a los Presupuestos. La enmienda llegó al límite del plazo y permite que en grandes ciudades se pueda acceder a la cúpula policial por turno libre, es decir, desde fuera del cuerpo o saltando categorías si se superan las pruebas.
El acuerdo ha sido rechazado por sindicatos y mandos policiales, que lo ven como una ley hecha a medida para València. Según elDiario.es, UGT y SPPLB denuncian que la enmienda no recoge el acuerdo de la mesa técnica y asociaciones de jefes pidieron su retirada y la convocatoria del órgano de coordinación correspondiente.
La medida se suma a otro pacto PP-Vox sobre Policía Local en la Comunitat Valenciana: límite de 40 años para acceder al cuerpo, reserva de hasta el 20% de plazas para militares si los ayuntamientos lo deciden y cambios en la Agencia Valenciana de Seguridad y Emergencias.
El problema no es solo técnico. Es democrático. Si se cambia el régimen de acceso a mandos policiales a menos de 24 horas de una votación, sin pasar por todos los espacios de participación y con rechazo sindical, el mensaje es peligroso: la seguridad pública se legisla como moneda de cambio.
La Policía Local necesita estabilidad, promoción profesional, plantillas completas y normas claras. Lo que no necesita es una ingeniería política de última hora que abra sospechas de traje a medida.
Cuando se habla de cuerpos de seguridad, la transparencia no es un lujo. Es una garantía para todos.