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Paula es una niña canaria que este verano ha vivido algo que parecía imposible: disfrutar de la playa sin salir de Madrid. Diagnosticada de leucemia, su tratamiento le impide viajar o exponerse al sol como cualquier otro niño. Sin embargo, gracias a la Fundación Juegaterapia, ha podido experimentar un pequeño paréntesis de felicidad en medio de la enfermedad.
La iniciativa, conocida como ‘Playaterapia’, transforma un espacio en pleno centro de la capital en un auténtico entorno veraniego, con arena, sombrillas, juegos y una experiencia inmersiva que recrea el ambiente de la playa. Para niños como Paula, supone mucho más que diversión: es una vía de escape emocional, una forma de sentirse niños por unas horas y no pacientes.
Muchos menores en tratamiento oncológico no pueden salir de vacaciones debido a las restricciones médicas. Por eso, este proyecto lleva el verano hasta ellos, generando un impacto directo en su estado de ánimo. “Es un subidón”, destacan familias y organizadores, que subrayan el valor terapéutico del juego.