Fuente La Razón
¿Qué ocurre cuando la generación que arriesga la vida cruzando el Mediterráneo es, al mismo tiempo, la que mantiene a flote la economía de su país de origen? Las remesas que los migrantes marroquíes envían a casa alcanzaron los 11.000 millones de euros en 2025 y ya representan el 6,8% del PIB de Marruecos, el mismo peso que el turismo y solo por detrás de las exportaciones de automóviles.
La diáspora alauí supera ya los 3,6 millones de personas, un 9,5% de la población del país, y en los primeros seis meses de 2026 el envío de remesas ha crecido un 9,9% respecto al año anterior. España es el segundo origen de este dinero, solo por detrás de Francia. Mientras estas transferencias sostienen a miles de familias y refuerzan las reservas del Estado marroquí, la economía nacional crece con fuerza: un 4,9% en 2025, el mejor dato en una década, apoyado en puertos como Tánger Med y en la llegada de más de 350 empresas españolas.
Pero ese crecimiento convive con una realidad muy distinta para los jóvenes que protagonizan el éxodo hacia Ceuta. El paro juvenil alcanza el 36% entre los menores de 25 años, y una cuarta parte de ellos ni estudia ni trabaja ni recibe formación. En el medio rural, más del 13% vive en pobreza severa, frente a apenas el 3% en las ciudades. Detrás del relato de un país en expansión hay una generación que sigue sin encontrar futuro dentro de sus fronteras.
Esa es la contradicción que Europa prefiere no mirar: exige a Marruecos que frene a quienes intentan salir mientras se beneficia de un país que depende, en buena parte, del dinero que esos mismos migrantes envían desde el extranjero. Tres comunidades autónomas ya se han negado a acoger a menores procedentes de Ceuta, mientras la Unión Europea, el Banco Mundial y el FMI financian con créditos multimillonarios un modelo de crecimiento que no llega a la generación que huye de él.
Los mismos jóvenes que Bruselas y Madrid tratan como una amenaza son quienes, con cada transferencia, mantienen viva la economía que sus gobiernos presentan como un éxito. Hablar de migración sin hablar de estas remesas es contar solo la mitad de la historia.