Fuente Archivo El Solidario
Investigadores del Laboratorio Quantum Transport (QT-Lab) de la Universidad de Alicante han identificado por primera vez la existencia de estructuras de oro de tres átomos de espesor en nanocontactos, un hallazgo que podría facilitar el desarrollo de dispositivos electrónicos más pequeños, eficientes y precisos.
El equipo, que ha publicado su trabajo en la revista Physical Review Materials, ha desarrollado además un método preciso para medir distancias a escala nanométrica a temperatura ambiente, lo que supone una novedad relevante frente a las técnicas tradicionales, que suelen requerir condiciones de frío extremo.
El oro, junto al platino y al iridio, es uno de los pocos elementos capaces de formar pequeñas cadenas atómicas al ser estirado a temperaturas de -269 grados, un fenómeno que se utiliza habitualmente para calibrar experimentos de electrónica molecular. Ya en 2020, el mismo equipo había demostrado la existencia de contactos formados por uno o dos átomos de espesor; ahora han confirmado que también existen configuraciones de tres átomos, incluso en condiciones de temperatura ambiente.
«Gracias a técnicas experimentales avanzadas que permiten estirar y romper de forma controlada un hilo metálico extremadamente fino, simulaciones y cálculos de primeros principios, hemos desenmarañado la estructura y geometría de cables atómicos de oro», explica Carlos Sabater, investigador del Departamento de Física de la UA y autor principal del trabajo.
El sistema de calibración atómica desarrollado por el equipo alicantino ya ha sido probado con éxito en laboratorios de los Países Bajos, Bélgica y Alemania. Según Sabater, «calibrar sistemas nanométricos es muy difícil si no cuentas con equipamientos de millones de euros o trabajas a bajas temperaturas», por lo que lograrlo a temperatura ambiente supone «una gran ventaja para avanzar en nuevos sistemas de electrónica molecular sin necesidad de grandes instalaciones».
El Laboratorio QT-Lab de la Universidad de Alicante es actualmente el único centro español que lidera la investigación en materia condensada y electrónica molecular, combinando técnicas de microscopía de efecto túnel con la unión de ruptura mecánicamente controlable, dos metodologías situadas en la vanguardia internacional de la nanociencia.
El hallazgo se suma a una línea de investigación que la universidad alicantina mantiene desde hace más de un lustro y que sitúa a España entre los referentes internacionales en el estudio de la electrónica molecular a escala atómica, un campo llamado a jugar un papel central en la próxima generación de componentes electrónicos.