La Delegación del Gobierno en Madrid ha trasladado a los participantes en la acampada de la Puerta del Sol, convocada para reclamar vivienda asequible, que «podría resultar legítimo ponerle fin». Lo hizo en un correo enviado el lunes a la comisión de asesoría legal de la concentración y firmado por Francisco Martín, todavía delegado, cuyo cese aprobó el Consejo de Ministros el martes.
Según fuentes de la Delegación, su sucesora, Pilar Trinidad, comparte ese criterio. El mensaje no cuestiona el derecho de reunión y manifestación, que la propia Delegación asegura haber defendido siempre, pero sostiene que, pasado un tiempo razonable, el mensaje de la acampada ya ha llegado a la sociedad y que las circunstancias han cambiado.
Entre esas circunstancias, el correo menciona la retirada del Sindicato de Inquilinas de Madrid, que promovió la iniciativa, y la presencia en el campamento de personas sin hogar. Esa mención llama la atención en una protesta nacida precisamente para denunciar la dificultad de acceder a un techo.
La acampada de Sol forma parte de una ola de movilizaciones por la vivienda que se ha extendido en las últimas semanas por varias ciudades europeas, con un malestar que ya ha llegado a las calles de Lisboa, Atenas o París. En Madrid, el precio del alquiler y la compra sigue en el centro del debate a un mes de las elecciones generales del 29 de noviembre.
Por ahora no consta la respuesta de los acampados a la sugerencia de la Delegación. La decisión de mantener o levantar la acampada queda, de momento, en manos de quienes siguen en la plaza.





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