20 Minutos
Estados Unidos ha lanzado una nueva oleada de bombardeos contra Irán en un intento por debilitar su control sobre el estrecho de Ormuz, una de las rutas energéticas más importantes del mundo, por donde circula cerca del 20% del petróleo global.
La ofensiva llega después de que la Guardia Revolucionaria iraní anunciara su intención de mantener bloqueado este paso clave del golfo Pérsico, en respuesta al bloqueo naval impuesto por Washington. La tensión ha escalado rápidamente, con acciones militares directas en una zona estratégica para el comercio internacional de petróleo y gas natural.
Según el Comando Central de Estados Unidos (Centcom), los ataques se han centrado en infraestructuras militares iraníes, incluyendo sistemas de defensa costera y bases de lanzamiento de misiles en la isla de Tunb. La operación, que se prolongó durante aproximadamente 90 minutos, utilizó munición de precisión con el objetivo de reducir la capacidad de Irán para atacar buques comerciales.
Washington asegura que estas acciones buscan proteger el tráfico marítimo internacional y evitar nuevas amenazas en una vía clave para la economía global. De hecho, el Ejército estadounidense también ha impedido recientemente el paso de varios buques mercantes, reforzando su control sobre la zona.
Por su parte, Irán mantiene una postura firme y advierte que el estrecho permanecerá cerrado mientras continúen las acciones estadounidenses. Teherán considera que las exportaciones energéticas deben garantizarse en igualdad de condiciones: “son para todos o para nadie”, ha señalado en un comunicado oficial.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha endurecido aún más el tono, asegurando que los ataques continuarán hasta que Irán acceda a negociar. Incluso ha amenazado con atacar la infraestructura energética iraní, incluyendo centrales eléctricas y otros puntos estratégicos.
Esta escalada militar se produce tras varios días consecutivos de operaciones, que han incluido el uso de aviones de combate, drones y buques de guerra. Según fuentes iraníes, los bombardeos han causado víctimas civiles, lo que agrava aún más la crisis.
Mientras tanto, Teherán acusa a Washington de romper acuerdos previos y de dinamitar cualquier vía diplomática. La situación en el estrecho de Ormuz se convierte así en uno de los focos más peligrosos de tensión internacional, con implicaciones directas para los precios del petróleo y la estabilidad global.