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Colombia ya tiene fecha para el final de las corridas de toros. La Ley 2385 de 2024, conocida como “No Más Olé”, establece que, transcurridos tres años desde su entrada en vigor, quedarán prohibidas en todo el territorio nacional las corridas de toros, rejoneo, novilladas, becerradas y tientas. La fecha clave es el 22 de julio de 2027.
La norma no nace de un capricho. Es el resultado de años de debate animalista, jurídico y cultural. Colombia decidió que ninguna tradición puede sostenerse si necesita convertir el sufrimiento de un animal en espectáculo.
Durante el periodo de transición, el Estado debe avanzar en reconversión laboral y cultural para las personas que dependen de la tauromaquia. Ese punto es importante: acabar con una práctica cruel no debería significar abandonar a trabajadores a su suerte. La salida debe ser justa, con alternativas reales, formación y nuevos usos para las plazas.
La discusión suele repetirse siempre igual. Quienes defienden las corridas hablan de arte, identidad y libertad. Pero una sociedad puede conservar memoria, música, arquitectura, vestuario o fiesta sin mantener la tortura como centro del rito.
El avance colombiano también tiene valor regional. América Latina arrastra muchas prácticas normalizadas bajo la palabra “tradición”. Pero no toda herencia merece perpetuarse. Algunas deben transformarse precisamente porque una sociedad aprende a mirar mejor.
La prohibición no borra la cultura colombiana. La actualiza. Le dice al futuro que la alegría popular no necesita sangre para existir.
A partir de 2027, Colombia dará un paso enorme: dejar de llamar arte a la agonía.