El verano térmico se está alargando en España y podría llegar a ocupar cerca de cinco meses dentro de dos décadas, según las proyecciones y análisis de expertos citados por El Español. El fenómeno no significa que las estaciones del calendario vayan a cambiar, sino que cada vez se registran durante más tiempo temperaturas propias del verano.
Los datos de la AEMET ya muestran una tendencia clara. Un estudio basado en registros desde 1971 concluyó que el verano térmico se ha alargado aproximadamente nueve días por década, hasta sumar casi cinco semanas más que a comienzos de los años ochenta. En algunas zonas del este y nordeste peninsular, el incremento de los días con temperaturas estivales supera el 50 %.
El fenómeno se aprecia especialmente en la primavera, que pierde días frescos frente a episodios de calor cada vez más tempranos. El otoño también registra prolongaciones del calor en determinadas áreas, especialmente en las costas mediterráneas y cantábricas.
La evolución coincide con un contexto de calentamiento generalizado. El verano de 2026 fue el más cálido en España desde, al menos, 1869, según AEMET, con temperaturas medias entre 1,5 y 3,5 grados por encima de lo normal en buena parte de la Península.
Este alargamiento tiene consecuencias sobre el agua, la agricultura, los incendios forestales y la demanda energética, al ampliar el periodo durante el que la población está expuesta a temperaturas elevadas.
La propia AEMET prevé además que el trimestre octubre-diciembre de 2026 sea probablemente más cálido de lo normal en toda España.





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