Los disturbios registrados en Francia el sábado 17 de octubre han golpeado con fuerza al comercio. Alexandre Bompard, consejero delegado de Carrefour, ha denunciado que alrededor de 50 establecimientos del grupo fueron atacados, entre ellos supermercados y tiendas de proximidad. De ellos, cerca de una veintena fueron saqueados y sufrieron importantes destrozos.
Bompard ha expresado su preocupación por la seguridad de los trabajadores, algunos de los cuales vivieron momentos de angustia al quedar atrapados en establecimientos asediados. El directivo ha calificado los hechos de inaceptables y ha reclamado una respuesta firme para proteger a los comerciantes y sus empleados.
El coste de las reparaciones en los establecimientos de Carrefour superará los diez millones de euros, según las primeras estimaciones del grupo. Bompard también ha pedido a las autoridades que aceleren los procedimientos de indemnización para ayudar a los negocios afectados.
La violencia no se limitó a esta cadena de distribución. Según el dirigente empresarial, alrededor de 1.500 comercios de distintas enseñas y negocios independientes resultaron afectados durante las protestas.
Las movilizaciones, vinculadas al malestar por el coste de la vida y el deterioro de los servicios públicos, derivaron en episodios de vandalismo y saqueos en distintas ciudades francesas. Los daños han reabierto el debate sobre la protección del comercio y las consecuencias económicas de los disturbios.





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