El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha anunciado que la revalorización de las pensiones según el IPC se aprobará antes de que acabe el año, con el Gobierno en funciones. Lo dijo en declaraciones a la prensa a su llegada a Bruselas, en el marco del Consejo Europeo, y acusó a PP y Vox de «mentir a los pensionistas» hasta el 29N y recortarlas después.
Sánchez defendió que el sistema público es sostenible y expresó su perplejidad por las declaraciones de portavoces de ambos partidos. La información no precisa el porcentaje de revalorización, solo que será «conforme al IPC», ni su coste.
En el PP el mensaje es doble. Alberto Núñez Feijóo se comprometió el martes a revalorizar las pensiones con el IPC y, el jueves, en Bruselas, calificó de «innegociables» la viabilidad del sistema y esa actualización. Pero Juan Bravo, responsable de Hacienda, condiciona las subidas a «tener la economía adecuada» y a mejorar la competitividad, y la portavoz parlamentaria Ester Muñoz sostuvo que el sistema «va a petar». Feijóo, en un acto con Ayuso, dijo que su Gobierno «pedirá sacrificios».
Vox, por su parte, pone en duda el sistema: su responsable económico, José María Figaredo, cuestionó el sistema público, y el partido plantea transitar hacia un modelo mixto con planes privados.
El debate afecta a unos 10,5 millones de votantes, aunque esa cifra no equivale al número de pensionistas. El PSOE cree que este tema le favorece más que el de la vivienda. Conviene recordar, además, que el factor de sostenibilidad de Rajoy limitó en 2013 las subidas anuales al 0,25 %.
Las pensiones no son una moneda de cambio electoral: son el ingreso con el que millones de personas pagan la luz, el alquiler y los medicamentos. Cuando se promete el IPC y se anuncian sacrificios en la misma semana, la pregunta es a quién se le pedirán. Y los pensionistas no han provocado ninguna de las crisis que se invocan para pedirles esfuerzos.





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