Miles de estudiantes franceses de secundaria y universidad han vuelto este martes a las calles en una nueva jornada de protestas contra los recortes y la falta de recursos en la educación pública. La movilización, que comenzó en septiembre en la región de París, se ha extendido por numerosas ciudades y ha alcanzado a cientos de centros educativos.
Los manifestantes denuncian la falta de profesores, las aulas masificadas, el deterioro de los edificios y unas jornadas lectivas que consideran excesivas. También reclaman cambios en el sistema de acceso a la universidad y mayores recursos para garantizar unas condiciones de enseñanza adecuadas. Los sindicatos de estudiantes y varias organizaciones de docentes se han sumado a las movilizaciones.
La protesta ha derivado en enfrentamientos en algunas ciudades. El Gobierno cifra en 215 los estudiantes heridos y en unos 85 los miembros del personal educativo afectados desde el comienzo de las movilizaciones. También han resultado heridos cientos de agentes y se han producido numerosas detenciones.
El Ejecutivo de Sébastien Lecornu ha anunciado la suspensión temporal de las clases para facilitar debates internos en los centros y ha abierto una plataforma para recoger las reivindicaciones del alumnado. Los estudiantes, sin embargo, mantienen la presión y reclaman medidas concretas y una mayor inversión educativa.
La movilización se desarrolla además en un contexto de ajuste presupuestario, elevada deuda pública y creciente malestar social, lo que ha convertido las protestas educativas en uno de los principales focos de tensión del país.





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