El centroizquierda sueco se sitúa por delante del bloque de derechas tras las elecciones parlamentarias celebradas este domingo en Suecia, en unos comicios marcados por un resultado extremadamente ajustado y por el retroceso de la ultraderecha. Las proyecciones apuntan a que la oposición podría sumar 176 escaños, frente a los 173 de las fuerzas conservadoras y de extrema derecha, en un Parlamento de 349 diputados.
El Partido Socialdemócrata, liderado por la ex primera ministra Magdalena Andersson, vuelve a ser la fuerza más votada, con alrededor del 28% de los sufragios. Sin embargo, también pierde apoyos respecto a 2022. La ventaja del bloque progresista procede de la suma de socialdemócratas, izquierda, verdes y centristas.
La gran novedad de la jornada es el retroceso de los Demócratas de Suecia, la principal fuerza de ultraderecha. El partido habría perdido unos 11 escaños y, con aproximadamente un 17,6% de los votos, cae hasta la tercera posición, después de haber sido segunda fuerza en 2022. Es su primer retroceso electoral desde que entró en el Parlamento en 2010.
El resultado todavía no es definitivo. Quedan por contabilizar votos del extranjero y parte del sufragio anticipado, por lo que la formación del próximo Gobierno podría prolongarse durante los próximos días.
Andersson apuesta por reforzar el Estado del bienestar, aunque no plantea recuperar la política migratoria más abierta del pasado. La negociación entre los partidos del centroizquierda será ahora decisiva para determinar si consigue regresar al Gobierno.





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