La crisis de la vivienda se ha convertido en uno de los grandes problemas sociales de Europa. Los precios de compra aumentaron un 5,1% de media en la UE durante el primer trimestre de 2026, mientras que en España se dispararon un 12,8%, más del doble que la media europea. Portugal encabezó las subidas, con un 17,8%.
El problema ya no afecta únicamente a quienes tienen menos ingresos. Un estudio señala que el 44% de los europeos solo puede acceder a una vivienda de menos de 50 metros cuadrados, incluso con una hipoteca a 30 años. En Alemania, donde el 53% de la población vive de alquiler, la escasez de viviendas asequibles es especialmente grave en las grandes ciudades.
En España, las consecuencias son especialmente duras para los jóvenes. La emancipación supera los 30 años, el 58% de los inquilinos tiene dificultades para pagar el alquiler y un 23% asegura haber reducido el gasto en alimentación para poder mantener su vivienda. Además, el 70% alquila porque no puede comprar.
La Comisión Europea ha presentado una Ley de Vivienda Asequible, pero el gran desafío continúa siendo aumentar la oferta. Porque sin más viviendas, la casa seguirá siendo para millones de europeos un lujo y no un derecho accesible.





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