Domingo, 13 de septiembre de 2026
Internacional · Política

Los BRICS piden en Nueva Delhi reformar la ONU y frenar las sanciones de Occidente

Los mandatarios posan juntos para la fotografía oficial en el marco de la cumbre BRICS, celebrada en Delhi el 12 de septiembre de 2026. Reuters

Los líderes de Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica, junto a los socios del bloque ampliado, se reunieron los días 12 y 13 de septiembre en Nueva Delhi para la cumbre de los BRICS de 2026. Vladimir Putin, Xi Jinping, el iraní Masud Pezeshkian y el anfitrión indio Narendra Modi encabezaron un encuentro que buscó, una vez más, presentar una alternativa al orden internacional dominado históricamente por Estados Unidos y sus aliados.

El resultado más visible fue la Declaración de Nueva Delhi, aprobada por unanimidad entre los mandatarios presentes. El texto rechaza de forma explícita las sanciones unilaterales impuestas sin el respaldo de Naciones Unidas —una crítica directa a la política exterior de Washington— y reclama una reforma profunda del Consejo de Seguridad de la ONU, un organismo que los países del Sur Global llevan años señalando como anacrónico y poco representativo.

Los BRICS expresaron además su «profunda preocupación» por la escalada de violencia en Oriente Medio y pidieron máxima contención a las partes implicadas, en un gesto que buscó mostrar unidad incluso entre socios con posiciones históricamente distintas, como Irán y los Emiratos Árabes Unidos.

Detrás de los comunicados diplomáticos late una disputa de fondo: la de un bloque que agrupa a más de la mitad de la población mundial y reclama mayor peso en las decisiones globales, frente a un sistema multilateral diseñado hace ocho décadas por las potencias vencedoras de la Segunda Guerra Mundial. La reivindicación no es menor para los millones de personas en países del Sur Global que sufren las consecuencias de sanciones decididas sin ellos ni por ellos, o que ven cómo la ayuda humanitaria y el comercio se convierten en armas de presión geopolítica.

Que la cumbre se celebre en la India de Modi, y no en Moscú o Pekín, tampoco es casual: refuerza la idea de que el proyecto BRICS ya no depende de uno o dos actores, sino que suma economías emergentes decididas a dejar de ser meros espectadores del tablero internacional. Una multipolaridad que, bien encauzada, podría traducirse en más margen de maniobra para las naciones históricamente excluidas de las grandes decisiones económicas y políticas.

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