La Bolsa española ha registrado una nueva jornada de pérdidas en un contexto marcado por el encarecimiento del petróleo y la incertidumbre geopolítica en Oriente Próximo. El IBEX 35 cedía un 0,34% al mediodía, hasta situarse en 19.953,5 puntos, mientras el barril de Brent llegó a superar los 99 dólares antes de moderar su subida y cotizar en torno a 98,74 dólares. El gas natural TTF, por su parte, subía un 2,27%, hasta los 74,90 euros por megavatio hora.
Aunque estos datos parecen propios de los mercados financieros, su impacto puede llegar rápidamente al bolsillo de los ciudadanos. Un petróleo cercano a los 100 dólares encarece el transporte, la producción industrial y buena parte de la cadena alimentaria, lo que termina reflejándose en el precio de productos básicos. Las familias con menos ingresos son las que más sufren este efecto, ya que destinan una mayor parte de su presupuesto a alimentación, electricidad, combustible y otros bienes esenciales.
La tensión también afecta a las expectativas sobre los tipos de interés. Si la inflación vuelve a repuntar por el coste de la energía, el Banco Central Europeo podría mantener una política monetaria más restrictiva, encareciendo hipotecas, préstamos y financiación para empresas y consumidores. Esta situación dificulta el acceso a la vivienda, reduce el consumo y puede frenar la creación de empleo.
Los economistas advierten de que las crisis energéticas siempre golpean con mayor intensidad a quienes tienen menos recursos. Para muchas familias, una nueva subida del combustible o de los alimentos puede suponer tener que renunciar a otros gastos esenciales o aumentar su riesgo de pobreza energética. Por ello, organizaciones sociales reclaman medidas que protejan a los hogares más vulnerables frente a un escenario internacional que amenaza con volver a disparar el coste de la vida.





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