El sistema educativo español afronta uno de sus diagnósticos más preocupantes. Los resultados del Informe PISA 2025 sitúan a los estudiantes españoles de 15 años en sus peores registros históricos en las tres competencias analizadas: comprensión lectora, matemáticas y ciencias. España queda además por debajo de la media de la OCDE, en un retroceso que afecta a habilidades esenciales para el futuro académico y profesional de los jóvenes.
Los números son especialmente contundentes. España obtiene 451 puntos en lectura, 457 en matemáticas y 477 en ciencias. Respecto a la edición anterior, el descenso alcanza los 23 puntos en lectura, 16 en matemáticas y 8 en ciencias. Casi uno de cada tres alumnos no alcanza el nivel mínimo de competencia en lectura y matemáticas.
La caída no es exclusivamente española: el rendimiento educativo también ha retrocedido en numerosos países desarrollados. Sin embargo, España figura entre los países que experimentan un deterioro más acusado. La comprensión lectora concentra especialmente la preocupación, en un momento en el que la capacidad para entender textos, interpretar información y distinguir evidencias resulta fundamental.
Entre los factores que se analizan aparecen el uso intensivo de pantallas, las dificultades de concentración y los cambios en los hábitos de lectura. También influyen las desigualdades sociales y los recursos disponibles en los centros educativos.
El dato más preocupante no es únicamente una mala clasificación internacional. Es que miles de adolescentes están llegando al final de la educación obligatoria con dificultades en competencias básicas. PISA vuelve a lanzar una advertencia que España no debería ignorar: recuperar el nivel perdido exige reforzar la lectura, las matemáticas y las ciencias antes de que el retroceso termine convirtiéndose en una desventaja permanente para toda una generación.





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