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Especialistas en oncología y ginecología lanzan una llamada de atención urgente sobre la detección del cáncer de ovario. Tradicionalmente etiquetado como una enfermedad «silenciosa», la evidencia clínica señala que en realidad presenta síntomas iniciales que con frecuencia son invisibilizados o confundidos con patologías digestivas comunes. Hinchazón abdominal persistente, saciedad precoz, dolor pélvico o cambios en el ritmo urinario son señales clave que requieren atención médica especializada.
Actualmente, más del 70% de los casos de cáncer de ovario se diagnostican en fases avanzadas, lo que dificulta significativamente la efectividad de las intervenciones quirúrgicas y la quimioterapia. La ausencia de una prueba de cribado masivo como la mamografía o la citología hace que el diagnóstico precoz dependa directamente de la capacidad de respuesta de la Atención Primaria y del conocimiento que las mujeres tienen sobre su propio cuerpo.
Superar esta barrera exige reforzar la educación en salud, reducir las listas de espera en ginecología y formar a los equipos sanitarios para evitar el retraso diagnóstico. La perspectiva de género en la medicina es indispensable para que los síntomas referidos por las mujeres sean escuchados con la rigurosidad y agilidad que merecen.
Escuchar nuestro cuerpo, acudir a revisiones ginecológicas periódicas y exigir una sanidad pública con recursos suficientes son acciones fundamentales para salvar vidas. La prevención y la empatía médica son nuestras mejores herramientas frente a la enfermedad.