Imagen generada con IA.
Durante años, los rellenos faciales de ácido hialurónico se han explicado como tratamientos temporales. El mensaje habitual era que el organismo los degradaría progresivamente en meses. Sin embargo, las resonancias magnéticas están mostrando que la realidad puede ser bastante más compleja.
Un estudio publicado en Plastic and Reconstructive Surgery – Global Open examinó mediante resonancia magnética a 33 pacientes que habían recibido rellenos de ácido hialurónico en la zona media del rostro. En las 33 seguía siendo detectable material. Ninguna mostraba una desaparición completa después de dos años sin nuevas inyecciones, y en un caso se encontraron restos de relleno más de 15 años después.
Esto no convierte los rellenos en productos necesariamente permanentes. Los investigadores estudiaron una muestra pequeña y diferentes tipos de ácido hialurónico pueden comportarse de manera distinta. Los propios autores reclaman investigaciones mayores.
Pero sí cambia una idea importante: temporal no significa breve.
La cuestión resulta especialmente relevante cuando una persona recibe nuevas infiltraciones periódicamente pensando que todo el producto anterior ha desaparecido. Si todavía queda material, los médicos necesitan tenerlo en cuenta antes de decidir cuánto y dónde volver a inyectar.
Un estudio publicado en 2026 sobre imágenes tridimensionales por resonancia también señala que la evidencia acumulada está cuestionando la vieja estimación de apenas 3 a 12 meses de duración.
Aquí la ciencia mejora decisiones.
No se trata de demonizar la medicina estética ni de alarmar a quienes utilizan estos tratamientos.
Al descubrir que algo permanece más tiempo del que creíamos, la explicación al paciente debe cambiar junto a la nueva evidencia.