EFE
La capacidad de los jóvenes españoles para emanciparse y vivir de forma independiente ha sufrido un fuerte retroceso durante la última década. Solo el 31% de las personas de entre 18 y 34 años vive actualmente sin depender económicamente de su familia, frente al 41% registrado en 2016. Son diez puntos menos en nueve años, el descenso más acusado entre los países europeos analizados.
El dato procede de un informe de Comisiones Obreras, elaborado a partir de los microdatos de la Encuesta de Condiciones de Vida y otras estadísticas públicas. Mientras España ha retrocedido diez puntos, la tasa de emancipación en el conjunto de los países europeos se ha mantenido alrededor del 50%. Alemania, por el contrario, ha reducido en diez puntos la proporción de jóvenes que dependen económicamente de sus familias.
La situación se produce pese a algunas mejoras en el mercado laboral. El paro juvenil ha descendido desde niveles próximos al 40% en 2013 hasta alrededor del 16%, mientras la temporalidad también se ha reducido.
El principal obstáculo es ahora la vivienda. Los jóvenes destinan de media hasta el 96% de su salario al alquiler y necesitan unos 70.000 euros de ahorro para comprar una vivienda en las grandes ciudades.
El resultado es una generación que, pese a contar con mejores condiciones laborales que años atrás, encuentra cada vez más dificultades para construir un proyecto de vida autónomo.