Fuente RTVE
La Delegación del Gobierno ha confirmado que se están investigando denuncias de violaciones a menores marroquíes en Ceuta, donde permanecen cerca de 1.400 menores no acompañados a la espera de ser identificados. La cifra podría seguir subiendo: según el ministro de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, los menores siguen haciendo cola ante la Jefatura de Policía para ser filiados.
Solo las niñas cuentan, de momento, con espacios diferenciados para pasar la noche, habilitados en patios de colegios. El resto sigue durmiendo en la calle. Oussama Chakkor, experto en migración de ActionAid, explica que estas menores sufren una «vulnerabilidad múltiple»: están solas, sin red familiar, y muchas ya han vivido acoso o violencia sexual durante el trayecto migratorio antes incluso de llegar a España.
La situación general no es mejor. Unas 3.000 personas, entre ellas niños y niñas, siguen sin techo en los alrededores del CETI y en la playa cercana, donde reciben una sola comida al día repartida por Cruz Roja y una atención sanitaria básica limitada a una visita diaria de ambulancias. Organizaciones como Elín y Border Resistance denuncian, además, que apenas hay asistencia jurídica sobre el terreno para tramitar el asilo.
El Gobierno insiste en que la prioridad es reagrupar a los menores con sus familias, y es una prioridad razonable. Pero mientras esa reagrupación se negocia, con calendarios que dependen de terceros países, las menores siguen expuestas cada noche a riesgos que ya han empezado a materializarse en forma de denuncias de violación.
La protección de la infancia no puede ser una promesa condicionada a la lentitud de la burocracia: cada día de retraso institucional en Ceuta tiene, ahora mismo, nombre y rostro de niña.