Europa Press
La inflación está cambiando la alimentación de los hogares españoles. La subida de la cesta de la compra, que acumula un incremento superior al 40% desde la pandemia, está llevando a cada vez más familias a prescindir de algunos alimentos para poder llegar a fin de mes.
Entre los productos más afectados se encuentran precisamente la carne y el pescado, dos de las principales fuentes de proteínas. El 46,5% de los españoles que ha modificado su dieta por motivos económicos reconoce haber reducido la compra de pescado, mientras que el 35,4% ha disminuido el consumo de carne, casi tres puntos más que el año anterior.
El encarecimiento explica buena parte de este cambio. La carne de ternera ha aumentado un 11% en el último año y el cordero, un 7%. El pescado fresco se ha encarecido cerca de un 9%, mientras que el conjunto de las carnes registra una subida media del 4%.
La situación golpea especialmente a los jóvenes de entre 18 y 40 años. Además, el 45% de los españoles considera que la inflación ha perjudicado su alimentación.
El dato más preocupante es que la subida de precios ya no solo condiciona qué compramos, sino también qué alimentos podemos permitirnos comer.