Imagen generada con IA
Mientras Ceuta buscaba cadáveres, menores y personas desaparecidas, Elon Musk encontró material para un meme.
El dueño de X compartió imágenes relacionadas con la crisis migratoria comparándolas con la película World War Z, conocida por las masas de zombis que se abalanzan unas sobre otras. También difundió mensajes describiendo a quienes cruzaban como “invasores”.
La metáfora no es inocente.
Convertir personas en monstruos permite dejar de preguntarse quiénes son y por qué llegaron o qué les ocurrió durante el trayecto.
El presidente de Ceuta, Juan Jesús Vivas, estimó posteriormente que alrededor de 100 personas murieron durante la entrada masiva de finales de julio. Entre 3.000 y 5.000 continuaban entonces en la ciudad. Reuters documentó además que el movimiento se alimentó de rumores difundidos por redes sociales y de una fuerte desesperación económica entre jóvenes marroquíes.
Musk posee precisamente una de esas redes.
Y el algoritmo premia crueldad cuando la humillación genera reacciones y discusiones.
Puede debatirse legítimamente sobre fronteras, capacidad de acogida, política migratoria o responsabilidad de Marruecos. Ninguna de esas cuestiones necesita transformar a seres humanos en muertos vivientes.
Más aún cuando muchos eran adolescentes y jóvenes y cuando la propia Ceuta seguía intentando atender a más de un millar de menores no acompañados.
Musk suele presentar X como una gran plaza de libertad de expresión. Esa libertad incluye, por supuesto, hacer una comparación grotesca.
Pero la libertad tiene consecuencias.
Un hombre con cientos de millones de seguidores no publica desde una esquina cualquiera de internet. Puede ayudar a definir cómo millones interpretan una crisis.
Y elegir zombis como metáfora significa borrar deliberadamente individualidad, miedo y familias y muerte.
Ceuta no fue World War Z.
Eran personas buscando una salida.
Algunas ni siquiera llegaron vivas.