Fuente EFE
«El sitio de Netanyahu es La Haya». Con esta frase, pronunciada en una entrevista con The New York Times, el alcalde electo de Nueva York, Zohran Mamdani, encendió este fin de semana una nueva polémica sobre el futuro del primer ministro israelí en suelo estadounidense. Mamdani ha explicado que su equipo jurídico está analizando si el ayuntamiento tiene autoridad para ordenar el arresto de Netanyahu en caso de que este viaje a Nueva York para participar en la Asamblea General de la ONU, dado que pesa sobre él una orden de detención del Tribunal Penal Internacional por crímenes de guerra en Gaza.
La respuesta de la Casa Blanca no se hizo esperar. El presidente Donald Trump salió este lunes en defensa de su aliado israelí y garantizó que Netanyahu «no será arrestado, bajo ninguna circunstancia», mientras se encuentre en territorio estadounidense. El respaldo de Trump reafirma la protección política que Washington ofrece a Netanyahu frente a la orden de arresto dictada por la Corte Penal Internacional en noviembre de 2024 por presuntos crímenes de guerra cometidos durante la ofensiva militar en Gaza.
El pulso llega en un momento de creciente desgaste político para Netanyahu incluso dentro de Estados Unidos, su principal valedor internacional. El rechazo hacia el primer ministro israelí gana terreno entre los propios demócratas: la mitad de sus congresistas ha votado ya contra la ayuda militar a Israel, un giro que hubiera sido impensable hace apenas un par de años y que refleja el desgaste que la ofensiva en Gaza ha provocado incluso entre aliados históricos.
El episodio convierte a Mamdani, primer alcalde socialista de Nueva York, en un símbolo de la tensión creciente entre el derecho internacional y la alianza política entre Washington y Tel Aviv. Mientras Trump insiste en blindar a Netanyahu sin fisuras, la disposición de un alcalde estadounidense a plantear públicamente su arresto marca un precedente simbólico: la impunidad que Israel ha dado por garantizada durante décadas empieza a mostrar grietas, aunque sea solo en el terreno de las palabras.