Reuters
La eficiencia energética se consolida como uno de los grandes argumentos a favor del coche eléctrico. Más allá de las emisiones o del coste por kilómetro, un nuevo estudio pone cifras a una diferencia clave: estos vehículos pueden recorrer más de tres veces la distancia que uno de combustión con la misma cantidad de energía.
El análisis, elaborado por el centro alemán Agora Energiewende, revela que la ventaja no depende únicamente del tipo de batería o combustible, sino del propio sistema de propulsión. Mientras los motores eléctricos transforman en movimiento cerca del 77% de la energía que consumen, los motores de gasolina o diésel apenas alcanzan una eficiencia del 20%.
Esta brecha tiene una explicación clara. En los vehículos de combustión interna, la mayor parte de la energía se pierde en forma de calor durante el proceso mecánico. De hecho, hasta un 80% del combustible no llega a convertirse en movimiento útil. En cambio, los coches eléctricos minimizan esas pérdidas, lo que se traduce en un aprovechamiento mucho más elevado de la energía disponible.
El resultado es contundente: con la misma energía primaria, un coche eléctrico puede recorrer hasta 3,5 veces más distancia. Esto explica por qué estos vehículos presentan consumos tan bajos, situados habitualmente entre los 15 y 20 kWh por cada 100 kilómetros.
Más allá del ahorro, esta diferencia tiene implicaciones estratégicas. Una mayor eficiencia energética reduce la demanda global de recursos, disminuye la dependencia de los combustibles fósiles y facilita la integración de energías renovables en el sistema. Por ello, cada vez más países apuestan por la electrificación del transporte como eje de sus políticas climáticas.
Aun así, el coche eléctrico no está exento de retos. El desarrollo de infraestructuras de recarga, el precio de acceso o la disponibilidad de materias primas siguen siendo cuestiones clave. Sin embargo, en términos puramente energéticos, la ventaja frente a los motores tradicionales es ya difícil de cuestionar y, según los datos, no deja de crecer.