Fuente EFE
El genetista Lluís Montoliu, vicedirector del Centro Nacional de Biotecnología (CNB-CSIC), advierte en su nuevo libro «Impostores de la Ciencia» (editorial Pinolia) que la inteligencia artificial está facilitando nuevas formas de fraude científico, con consecuencias que, a su juicio, todavía no se han dimensionado del todo.
Montoliu recuerda el caso de un investigador que llegó a inventar una patología inexistente, cuya documentación terminó filtrándose en las bases de datos que entrenan a distintos modelos de inteligencia artificial, contaminando así las respuestas que estos sistemas ofrecen sobre la supuesta enfermedad.
El genetista alerta de que, ya en noviembre pasado, el volumen de artículos generados por inteligencia artificial superó al de los escritos por humanos, hasta el punto de que se estima que en torno al 50% de los textos publicados en internet podrían no haber sido redactados por personas.
Según un estudio de la Universidad de Santiago de Compostela citado por Montoliu, hasta un 40% de los investigadores en biomedicina en España reconoce haber cruzado en algún momento la línea de la integridad científica, en un contexto en el que la formación en ética sigue siendo, en muchos casos, una asignatura opcional y no obligatoria.
El libro recuerda algunos de los episodios de fraude científico más notorios de las últimas décadas, entre ellos el de Andrew Wakefield y su falso vínculo entre vacunas y autismo, el de Elizabeth Holmes y la empresa Theranos, o los casos de la investigadora japonesa Haruko Obokata y el científico chino He Jiankui, condenado por la manipulación genética de embriones humanos.