Marine Le Pen. Fuente EFE
El Tribunal de Apelación de París ha confirmado la condena contra Marine Le Pen por malversación de fondos públicos, pero ha rebajado sustancialmente la pena: de cinco años de inhabilitación pasa a 45 meses, 30 de ellos condicionales, lo que en la práctica deja solo 15 meses firmes, un plazo que la líder ultraderechista ya ha cumplido. La decisión reabre así la puerta a que se presente a las elecciones presidenciales de abril de 2027.
La sentencia original, dictada en marzo del año pasado, había establecido que Le Pen estuvo «en el centro» de un sistema «organizado, centralizado y optimizado» que malversó 2,9 millones de euros entre 2004 y 2016, empleando de forma ficticia a asistentes parlamentarios europeos para financiar actividades del partido en Francia. El tribunal de apelación ha confirmado la culpabilidad, pero ha optado por rebajar las penas de prisión e inhabilitación tanto para Le Pen como para la mayoría de los acusados.
Le Pen deberá cumplir todavía un año de prisión firme con brazalete electrónico, una condición que ella misma había advertido que podría hacer inviable una campaña presidencial. Ahora tendrá que decidir si continúa con su candidatura o cede el testigo a su delfín, Jordan Bardella, a quien el partido ya empezaba a preparar como alternativa ante la incertidumbre judicial.
Resulta significativo que, mientras se sustanciaba el proceso, Le Pen intentara presentar su propio juicio por corrupción como un ataque a la democracia, llegando a afirmar que la Justicia «puede decidir por vosotros». Este discurso victimista, habitual en los liderazgos de extrema derecha cuando enfrentan a la Justicia, ha encontrado ahora un desenlace que le permite seguir en la carrera electoral pese a la malversación probada de fondos públicos.
Con Agrupación Nacional situado en cabeza de las encuestas de cara a 2027, ya sea con Le Pen o con Bardella al frente, la decisión judicial confirma hasta qué punto la ultraderecha francesa sigue capitalizando cada episodio, incluida su propia condena, para consolidar su proyecto político.