La llamada “nube” no flota en el aire. Tiene edificios, consume una enorme cantidad de energía, expulsa calor y, en Slough, al oeste de Londres, cada vez más vecinos sienten ese coste en su propia piel. Algunos residentes han llegado a decir que los centros de datos los están “cocinando vivos”. No es una metáfora exagerada nacida de internet: es la forma en que describen veranos cada vez más sofocantes junto al mayor polo de centros de datos de Europa.
Slough alberga entre 30 y 40 grandes centros de datos, operados por compañías como Amazon, Google y Microsoft, con más instalaciones en camino. Según The Guardian, una investigación liderada por la Universidad de Cambridge sugiere que estas infraestructuras generan un efecto de “isla de calor” que eleva la temperatura local en torno a 2 ºC de media, y posiblemente más en zonas industriales como esta.
El problema no es solo técnico. Es profundamente social. Porque los beneficios de la economía digital se reparten lejos, entre accionistas, plataformas e industrias de la inteligencia artificial. Pero el calor, el ruido y la presión sobre el territorio se quedan en el barrio. La tecnología vuelve a repetir una injusticia conocida: privatiza ganancias y socializa daños.
Claro que el calentamiento global general también aprieta. Y claro que no todo el calor de Slough sale de los centros de datos. Pero los vecinos cuentan diferencias notables entre unas zonas y otras, y los datos meteorológicos recogidos cerca del parque tecnológico apuntan en la misma dirección.
A menudo se presenta la IA como futuro sostenible, casi mágico, como si los servidores no ocuparan espacio ni exigieran recursos. Slough recuerda lo contrario: lo digital también tiene cuerpo, suelo, cables, ventilación y una factura climática muy concreta.
La pregunta entonces no es solo cuántos centros de datos más caben en una ciudad. La pregunta es quién decide ese modelo y quién paga sus consecuencias.
Porque si la nube necesita cocinar a un barrio para funcionar, el problema no está en el clima. Está en el modelo.