Fuente EFE
Antes del pitido inicial, el Estadio de Guadalajara guardó un minuto de silencio por las víctimas de los terremotos de Venezuela. Un gesto pequeño pero cargado de significado en un momento en el que el fútbol y la tragedia humana comparten el mismo espacio informativo. Luego llegó el partido. Y España lo resolvió con oficio.
Un gol de Álex Baena en el minuto 42, aprovechando un grave error del portero uruguayo Fernando Muslera, fue suficiente para que la selección española cerrara la fase de grupos del Mundial 2026 como primera del grupo H, eliminando a Uruguay en el proceso. Los de Luis de la Fuente jugarán su partido de dieciseisavos el próximo jueves 2 de julio en Los Ángeles, frente al ganador del duelo entre Austria y Argelia que se disputa este domingo 28.
El resultado tiene una consecuencia táctica relevante: España evita cruzarse con Argentina de Messi —actual campeona del mundo— hasta al menos los cuartos de final. Un alivio notable en un torneo que, con 48 equipos, ha ampliado el recorrido pero también la densidad de rivales potencialmente peligrosos.
Uruguay, por su parte, se va a casa con la imagen de un vestuario fracturado. El capitán Fede Valverde fue sustituido en el minuto 56 en un contexto de tensiones internas previas al partido entre jugadores y cuerpo técnico de Marcelo Bielsa. Una selección que llegó al Mundial entre interrogantes y se va sin haber despejado ninguno.
El partido, visto con perspectiva, fue una victoria de la solidez sobre el espectáculo. España no brilló, pero tampoco necesitó hacerlo. A veces ganar sin necesitar más que lo necesario también es una forma de madurez futbolística.
Y el minuto de silencio del principio recordó que hay partidos que importan, y luego está lo demás.