Fuente Reuters
El brote de ébola declarado en mayo en el este de la República Democrática del Congo se está extendiendo con una rapidez inusualmente alta en el continente africano. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha informado de que, hasta el lunes, se habían registrado 1.048 casos confirmados y 267 muertes, la cifra más elevada documentada en el primer mes de una epidemia de este tipo en África.
El director de Operaciones de Alerta y Respuesta a Emergencias Sanitarias de la OMS, Abdirahman Mahamud, ha advertido de la magnitud del brote tras regresar de una misión en el país. Según ha señalado, se trata del mayor número de casos confirmados en el primer mes desde que se tienen registros comparables, lo que refleja una velocidad de transmisión excepcional.
El brote, declarado el 15 de mayo, está provocado por la especie Bundibugyo del virus del Ébola. En apenas 37 días se han alcanzado 250 muertes, un ritmo muy superior al observado en otras crisis sanitarias anteriores, como la epidemia de África Occidental de 2014-2016 o el brote de 2018-2019, donde ese mismo umbral tardó mucho más en alcanzarse.
La expansión del virus está afectando de forma directa a la vida cotidiana de miles de personas. Desde la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), su directora general adjunta de Operaciones, Ugochi Daniels, ha advertido de que la situación está generando una “carga inmensa” para las familias. La movilidad diaria, ha explicado, se ha convertido en un factor de riesgo constante, especialmente en zonas donde desplazarse para trabajar o conseguir alimentos implica una exposición directa al contagio.
El brote se concentra en áreas con altos niveles de movilidad transfronteriza, tanto por pasos oficiales como informales, lo que obliga a reforzar la vigilancia en corredores de tránsito y puntos de entrada. La respuesta sanitaria se desarrolla además en un contexto de inseguridad y conflicto armado, lo que dificulta las labores de control.
Pese a las limitaciones, la OIM y sus socios han examinado ya a más de un millón de viajeros en puntos estratégicos. La OMS destaca avances en la capacidad de respuesta, con el aumento de camas de tratamiento y la ampliación de la capacidad diagnóstica hasta más de 2.000 pruebas diarias, frente a las 30 iniciales.
También se han reforzado los protocolos de entierros seguros y dignos, esenciales para frenar la transmisión del virus, aunque las organizaciones humanitarias advierten de dificultades de acceso, falta de recursos y episodios de desconfianza en algunas comunidades.
La OMS y sus socios alertan de que la combinación de rápida expansión, movilidad constante y financiación insuficiente podría dificultar el control del brote si no se acelera la respuesta internacional.