Fuente RTVE
Una nueva crisis humanitaria amenaza con golpear con dureza a las poblaciones más vulnerables del planeta. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha lanzado una alarmante advertencia sobre el brote de ébola en la República Democrática del Congo (RDC), confirmando que la enfermedad se está expandiendo con fuerza tanto en número de contagios como en territorios afectados. Con más de 675 casos y 136 muertes concentradas principalmente en la provincia de Ituri, los expertos temen que la escala real del brote sea muy superior a la detectada debido a la alta movilidad de la población en una zona gravemente castigada por los conflictos armados.
La situación es especialmente crítica debido a la vulnerabilidad de la infancia en la región. Desde UNICEF se ha hecho un llamamiento urgente a la solidaridad internacional para frenar una catástrofe mayor. En el epicentro del brote, más de la mitad de los niños menores de cinco años ya sufren de desnutrición crónica y carecen de vacunas básicas, lo que reduce drásticamente su capacidad para resistir al virus. Además, las autoridades sanitarias se enfrentan a un desafío mayúsculo: este brote está causado por la cepa Bundibugyo, para la cual no existen vacunas ni tratamientos aprobados.
Ante esta emergencia, la cooperación comunitaria y el apoyo humanitario se han vuelto indispensables. UNICEF ya ha puesto en marcha un plan de contingencia para proteger a 3,7 millones de personas, desplegando trabajadores sanitarios y creando guarderías seguras para los hijos de los pacientes hospitalizados. Sin embargo, contener el avance del virus —que ya ha saltado la frontera con casos confirmados en Uganda— requiere de una respuesta global inmediata. Detrás de las frías estadísticas se esconden miles de familias desplazadas que necesitan, hoy más que nunca, que el mundo no les dé la espalda.