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En un escenario socioeconómico complejo, la sociedad española está respondiendo con una lección monumental de generosidad y apoyo mutuo. Los actos de solidaridad internacional e intergeneracional dentro de los hogares han alcanzado su máximo exponente histórico. Según los últimos datos oficiales del Centro de Información Estadística del Notariado (CIEN), las donaciones en vida se dispararon un 13,1% en el último año, alcanzando la cifra récord de 225.662 actos formales. Este fenómeno demuestra que, lejos del individualismo, las familias están priorizando el bienestar de sus seres queridos mediante una planificación patrimonial basada en el afecto y el respaldo mutuo.
El informe, publicado con motivo del Día Internacional de las Familias, revela cómo este esfuerzo por blindar el futuro de las nuevas generaciones se ha triplicado desde los mínimos de 2013, registrando aumentos espectaculares en comunidades como Andalucía y las Islas Canarias. Este traspaso de recursos en vida no es una mera transacción financiera; es un reflejo de la fraternidad comunitaria y el amor familiar, donde los mayores deciden privarse de bienes para garantizar la estabilidad de los jóvenes en momentos difíciles.
Paralelamente, el tejido social avanza con fuerza hacia la justicia social y la protección de los más vulnerables. Las herramientas notariales dirigidas a amparar a personas con discapacidad crecieron un 230,7% desde 2007, consolidando la creación de patrimonios protegidos diseñados exclusivamente para cubrir necesidades futuras. El estudio también constata un cambio en los modelos de convivencia, multiplicándose por seis las uniones de hecho en la última década, y un repunte en las extinciones de condominio para reorganizar de forma equitativa las viviendas compartidas.