Fuente EFE
El reputado criminólogo Mark Galeotti acaba de publicar su revelador libro Homo criminalis, una obra que desarma la cómoda mentira de que las mafias son un parásito externo de la sociedad. Con una lucidez perturbadora, Galeotti demuestra que el crimen organizado no es una anomalía del sistema, sino una fuerza constitutiva y un motor activo del capitalismo global que se aprovecha de las enormes brechas de desigualdad.
Desde una perspectiva profundamente humana, este análisis expone cómo los grandes momentos de emergencia criminal coinciden con los saltos de complejidad social. Hoy, bajo el amparo de la globalización, las redes transnacionales operan con la misma impunidad y lógica empresarial que cualquier corporación legítima. Frente a este panorama, el periodismo debe alzar la voz con valores de solidaridad internacional: el blanqueo de capitales masivo en centros financieros como Londres y el narcotráfico no son meros problemas policiales, sino una herida abierta en la justicia social que desestabiliza economías enteras y perpetúa la pobreza en los países más vulnerables.
La verdadera tragedia radica en la pérdida de la fraternidad comunitaria y el colapso ético de las instituciones. Las mafias inteligentes buscan desesperadamente la legitimidad comprando el silencio y el afecto de las poblaciones desatendidas por el Estado. Para combatir este mal estructural, la solución no radica en guerras armadas fallidas, sino en rescatar la salud pública, la educación y la dignidad humana. Solo a través de la cooperación mutua y una firme conciencia ciudadana global podremos arrebatarle el control de nuestras sociedades a una economía clandestina que se alimenta de la exclusión.