672.000 menores viven en hogares que destinan más del 40 % de sus ingresos a pagar la vivienda. Es la cifra central de un análisis de la Plataforma de Infancia, elaborado con el módulo de vivienda de la Encuesta de Condiciones de Vida del INE correspondiente a 2026.
El informe añade otras carencias. Alrededor de 1,2 millones de menores, el 15,5 % del total, residen en viviendas que no pueden mantener una temperatura adecuada. Entre los hogares pobres con menores, el 47 % dice que necesitaría reformas de calefacción o aislamiento, pero solo el 13,7 % hizo mejoras de eficiencia energética en 2025. El motivo principal es el dinero: así lo señala el 86,8 % de los hogares vulnerables.
También hay quien ni siquiera consigue mudarse. El 16 % de los hogares con hijos en situación de pobreza fracasa cuando busca una vivienda nueva.
Los datos describen dos problemas distintos y a la vez enlazados: el coste de la vivienda y su calidad. Hay menores cuyas familias pagan mucho por un hogar y otros que viven en casas que no logran calentar.
Ante esto, la organización, cuyo director es Ricardo Ibarra, propone medidas concretas: crear 1,5 millones de viviendas protegidas, con protección de 50 años, impedir que los grandes tenedores compren antiguas viviendas sociales, establecer una prestación específica y prohibir los desahucios de hogares vulnerables sin alternativa habitacional.





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