María del Carmen Abascal, Maricarmen, ha muerto a los 87 años después de permanecer hospitalizada desde que fue desahuciada de la vivienda en la que había vivido durante siete décadas en el madrileño barrio de Retiro. Su caso se convirtió en uno de los principales símbolos del debate sobre el acceso a la vivienda en España.
El 23 de septiembre, una comisión judicial ejecutó el desalojo de su domicilio. Maricarmen salió del edificio en camilla y fue trasladada al Hospital Gregorio Marañón. La mujer había afrontado varios intentos de desahucio desde 2020 y la empresa propietaria, Urbagestión, había rechazado distintas propuestas para buscar una solución que le permitiera continuar en el piso.
Su desalojo provocó manifestaciones, acampadas y una movilización social que situó la vivienda en el centro de la agenda política. En las semanas posteriores se convocó incluso una huelga general para reclamar medidas ante la dificultad de acceder a una vivienda.
Finalmente, las partes alcanzaron un acuerdo que habría permitido a Maricarmen regresar a su casa, pero la solución llegó demasiado tarde. Desde el hospital, la anciana había dejado un mensaje para quienes la apoyaban: seguir luchando para que otras personas pudieran defender sus hogares. Su figura queda ahora ligada a una de las mayores movilizaciones recientes en torno al derecho a la vivienda en España.





Deja un comentario