La inflación en España volvió a acelerarse en agosto hasta el 4,3% interanual, su nivel más alto desde febrero de 2023, impulsada principalmente por el fuerte encarecimiento de los carburantes y la energía. El dato ha sido confirmado por el Instituto Nacional de Estadística (INE) y refleja el impacto que la crisis energética está teniendo sobre los precios.
Los carburantes registraron en agosto una subida del 24%, el mayor incremento en cuatro años. El diésel se encareció un 30,3%, mientras que la gasolina aumentó un 16,9%. A esta presión se suma la electricidad, cuyo precio fue un 9,2% superior al de un año antes. En conjunto, los productos energéticos acumulan una subida del 16,9% en doce meses.
La situación también se ha trasladado al comienzo de septiembre. La gasolina de 95 octanos alcanzó los 1,901 euros por litro, mientras el diésel se situó en 1,874 euros, según los últimos datos disponibles del Ministerio para la Transición Ecológica.
El Gobierno destaca que los alimentos mantienen una evolución más moderada, con una subida del 2,3%, mientras la inflación subyacente bajó una décima, hasta el 2,9%. Sin embargo, la persistencia del encarecimiento energético amenaza con seguir presionando el coste de vida de los hogares durante los próximos meses.





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