Reuters
La salud de Donald Trump vuelve a estar en el centro de la atención después de las declaraciones de Jonathan Reiner, catedrático de Medicina y Cirugía y antiguo cardiólogo del vicepresidente de Estados Unidos. El especialista ha cuestionado algunos aspectos de la atención médica que está recibiendo el presidente y ha reclamado mayor transparencia.
Trump se ha sometido a cuatro reconocimientos médicos en aproximadamente un año y medio, una frecuencia superior a la habitual en los controles presidenciales. El último, realizado en mayo, contó con la participación de 22 especialistas, una cifra que Reiner considera llamativa y sobre la que reclama explicaciones acerca de las distintas especialidades implicadas.
El cardiólogo también ha planteado interrogantes sobre la repetición de pruebas cognitivas, determinados controles cardiovasculares y el tratamiento preventivo con aspirina. A ello se suma la preocupación por la información médica que llega al público, ya que la Casa Blanca decide qué resultados de los reconocimientos se hacen públicos.
No obstante, el último informe médico oficial, difundido en mayo de 2026, describió a Trump como un presidente en excelente estado de salud, con una función cardíaca, pulmonar, neurológica y física considerada adecuada para ejercer sus funciones.
El contraste entre el mensaje oficial y las dudas expresadas por algunos especialistas mantiene abierto el debate sobre la transparencia médica del presidente estadounidense, especialmente por su edad y por la enorme responsabilidad que implica ocupar la Casa Blanca.