Fuente EFE
Setenta y siete años después de fundarse en nombre de la democracia y las libertades individuales, la OTAN celebra su cumbre anual en Turquía, el país con peor índice democrático de toda la organización. Según Varieties of Democracy (V-Dem), Ankara ya ni siquiera es considerada una democracia, sino una «autocracia electoral», mientras Estados Unidos ha perdido este año su propio estatus de democracia liberal. El escenario no podría ser más elocuente sobre en qué se ha convertido la alianza.
La elección de Turquía no es casual. El propio Donald Trump reconoció que solo asistía porque la organiza su «amigo» Erdogan: «Si no fuera porque la organiza el presidente Erdogan, creo que no iría». Mientras se celebra el evento, el principal rival político de Erdogan, el alcalde de Estambul Ekrem Imamoglu, sigue en prisión provisional enfrentando tres causas judiciales, y el país ha detenido a centenares de personas y prohibido las manifestaciones hasta que termine la cumbre, una operación que los activistas han apodado «Jardín de rosas sin espinas».
Detrás de las declaraciones institucionales, el verdadero contenido de la cumbre es la compra de armas. La obsesión por llevar el gasto en defensa al 5% del PIB para satisfacer a Trump beneficia sobre todo a un actor: Estados Unidos, que vende ya más de la mitad del armamento que importa Europa. Entre 2016-2020 y 2021-2025, los aliados europeos de la OTAN aumentaron sus importaciones de armas un 143%, y el 58% de ese dinero acabó en la industria estadounidense.
Turquía, por su parte, ha aprovechado su posición para colarse en la financiación europea de defensa pese a no ser miembro de la UE, mediante acuerdos bilaterales que esquivan las restricciones, mientras su industria armamentística crece un 122% en exportaciones.
Que la organización que se presenta como guardiana de la democracia y el derecho internacional celebre su gran cita anual en un país que persigue a la oposición y encarcela a alcaldes electos, mientras convierte el encuentro en una feria de armas, retrata con precisión el vaciamiento de los principios que un día dijo defender.