Diario de Avisos
Granada afronta estos días una intensa actividad sísmica que ha puesto a prueba no solo a sus edificios, sino también a una ciudadanía obligada a convivir con el miedo y la incertidumbre. En apenas cuatro días se han registrado más de 420 terremotos, aunque la mayoría han sido de magnitud inferior a 1,5. La serie incluye, sin embargo, varios movimientos mucho más perceptibles, entre ellos un seísmo de magnitud 5,0 registrado el pasado sábado y otro de 4,8 el martes.
La sucesión de temblores ha dejado tres heridos leves, entre ellos una menor, además de daños en viviendas, vehículos y algunos edificios. Cerca de 600 personas fueron desalojadas preventivamente en Las Gabias y numerosos vecinos han pasado momentos de angustia, con asistencias sanitarias motivadas principalmente por crisis de ansiedad y nerviosismo.
Pero detrás de las cifras hay también una historia de solidaridad vecinal. Familias que abandonan sus viviendas, personas mayores que necesitan ayuda, vecinos que acompañan a quienes están solos y servicios de emergencia que trabajan para comprobar daños y garantizar la seguridad muestran la importancia de la comunidad cuando llega una situación inesperada.
La propia ciudad ha reforzado la atención a la población y ha activado la fase 1 de emergencia, mientras continúan las inspecciones y las recomendaciones de autoprotección.
Los expertos advierten de que los temblores pueden continuar y recuerdan que no es posible predecir cuándo ocurrirá ni qué magnitud tendrá un terremoto. Ante esa incertidumbre, la calma, la información fiable y, sobre todo, la ayuda mutua se convierten en las mejores herramientas de una sociedad preparada para cuidar de quienes más lo necesitan.