Cuba recibió durante décadas a niñas y niños afectados por el desastre nuclear de Chernóbil. El programa se desarrolló en Tarará, cerca de La Habana, y ofreció atención médica gratuita a miles de menores procedentes sobre todo de Ucrania, además de Bielorrusia y Rusia. Algunas fuentes hablan de más de 23.000 pacientes; otras elevan la cifra total a más de 26.000 personas, en su mayoría niños.
La historia es enorme porque ocurrió en un país bloqueado, empobrecido y castigado por sanciones. Cuba no era una potencia rica repartiendo excedentes. Era una isla con dificultades propias que decidió abrir hospitales, playas, médicos y cuidados para niños enfermos por una catástrofe nuclear ocurrida a miles de kilómetros.
The Guardian ya contaba en 2009 que más de 18.000 niños ucranianos habían sido tratados en Tarará. Otros estudios y recopilaciones posteriores elevan la cifra total del programa a más de 23.000 o 26.000 personas entre 1990 y 2011. Más allá del número exacto, el hecho político permanece: Cuba cuidó gratis a miles de víctimas de Chernóbil.
Décadas después, Ucrania votó contra la resolución de Naciones Unidas que pide poner fin al embargo económico, comercial y financiero de Estados Unidos contra Cuba. En 2025, Reuters informó que la resolución volvió a aprobarse de forma abrumadora, con 165 votos a favor, siete en contra y 12 abstenciones; entre los votos contrarios estuvieron Estados Unidos, Israel, Argentina, Hungría, Paraguay, Macedonia del Norte y Ucrania.
Ucrania explicó su voto por las acusaciones de participación de ciudadanos cubanos en la guerra junto a Rusia, algo que Cuba niega como política de Estado y afirma perseguir judicialmente cuando hay mercenarismo. Ese contexto existe y no debe ocultarse. Pero tampoco borra la memoria de Tarará.
La gratitud entre pueblos no siempre coincide con los cálculos de los gobiernos. Los niños cuidados no votaron en la ONU. Las madres que vieron sanar a sus hijos tampoco. Por eso esta historia duele: porque recuerda que la solidaridad puede ser más noble que la diplomacia.