Entre 2011 y 2015, A&E emitió Beyond Scared Straight, un reality estadounidense basado en una idea aparentemente intuitiva: llevar adolescentes considerados “problemáticos” a cárceles reales para mostrarles lo que podría esperarles si continuaban delinquiendo.
Los jóvenes eran confrontados por presos y funcionarios, sometidos a gritos, intimidación y escenas diseñadas para producir miedo. El programa prometía mostrar “segundas oportunidades”.
El problema es que asustar no rehabilita necesariamente.
Una revisión sistemática de nueve estudios experimentales sobre programas Scared Straight, con 946 jóvenes, encontró algo mucho más preocupante: quienes participaron tuvieron posteriormente más probabilidades de delinquir que los jóvenes que no recibieron ninguna intervención similar. El análisis calculó aproximadamente 1,7 veces mayores probabilidades de nueva conducta delictiva.
Investigaciones posteriores han introducido algunos matices, pero tampoco han encontrado pruebas sólidas de que estos programas reduzcan la delincuencia.
Ahí aparece una idea importante sobre la rehabilitación juvenil efectiva.
Una intervención puede resultar satisfactoria para el espectador porque alguien “pone en su sitio” a un adolescente desafiante. Pero producir una escena contundente no equivale a modificar las condiciones que explican una conducta.
Violencia familiar, abandono escolar, pobreza, consumo problemático, salud mental, exclusión o falta de oportunidades no desaparecen después de recibir gritos dentro de una celda.
El interés de Beyond Scared Straight está precisamente en esa contradicción: convirtió una estrategia cuestionada por la evidencia en entretenimiento televisivo.
La investigación criminológica apunta hacia intervenciones menos espectaculares: acompañamiento familiar, educación, terapia, mentoría y programas comunitarios adaptados al riesgo de cada joven.
La evidencia cambia políticas cuando estamos dispuestos a aceptar que una solución intuitivamente dura puede obtener resultados peores que una intervención menos vistosa.