El presidente de la Comisión Electoral Central de Israel, el juez Noam Sohlberg, ha pedido por carta al jefe del Shin Bet que investigue las denuncias de una posible «injerencia extranjera» en las elecciones parlamentarias del martes 27 de octubre. Sohlberg admite que no puede dar fe de la base de las sospechas, pero considera que, al implicar a entidades extranjeras, deben investigarse a fondo, y pidió que se le presenten los hallazgos la próxima semana «si los hubiera».
Entre las denuncias figuran, según los medios israelíes, sospechas de fondos procedentes de Catar para aumentar la participación de las comunidades árabes. El Likud, el partido de Benjamín Netanyahu, asegura haber presentado «cientos de testimonios y pruebas» y denuncia que se encontraron «miles de sobres» con dinero en efectivo junto a papeletas de Raam, la formación árabe que, según el escrutinio, obtendría ocho escaños.
La Policía, sin embargo, descartó la acusación de que los partidos árabes intentaran «robar las elecciones». «No hay pruebas que lo respalden», afirmó. El Shin Bet, por su parte, dijo el martes que la jornada iba «bien hasta el momento», con una participación alta. No consta respuesta de Catar ni de Raam.
Las elecciones dejaron un resultado ajustado: Netanyahu ganó en escaños, pero su bloque quedó en 53, lejos de los 61 necesarios, y los partidos árabes, con 19 escaños, pueden ser decisivos para formar gobierno. Los resultados definitivos se conocerán antes del 4 de noviembre.
Con los resultados definitivos todavía pendientes, esta petición se suma a las denuncias cruzadas de estos días en Israel. De momento, lo único comprobado es que existe una petición oficial de investigar, y que la Policía no ve pruebas del fraude del que habla el Likud.





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