Estados Unidos e Israel preparan una nueva ofensiva militar contra Irán que podría llevarse a cabo después de las elecciones legislativas estadounidenses del próximo 3 de noviembre. Según las informaciones citadas por The New York Times, ambos países han intensificado sus maniobras militares y estudian una operación dirigida contra instalaciones nucleares, arsenales de misiles y drones e infraestructuras energéticas iraníes.
Al mismo tiempo, Washington ha comenzado a retirar tropas de algunas posiciones en Oriente Medio y ha ordenado evacuar al personal no imprescindible de su embajada en Arabia Saudí, ante el temor a posibles represalias iraníes. Teherán ya ha advertido de que una nueva ofensiva provocaría una respuesta más amplia, que podría incluir objetivos como centros de datos y cables submarinos de internet.
La situación se produce mientras Estados Unidos mantiene una importante presencia militar en el Golfo Pérsico y continúan los contactos diplomáticos. La posibilidad de una nueva guerra genera además divisiones en Washington, donde la popularidad del conflicto sigue siendo baja. Por ahora, Donald Trump no ha autorizado el ataque, aunque los preparativos militares avanzan y mantienen a toda la región en máxima alerta.





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