La salud mental infantil y adolescente continúa siendo uno de los grandes desafíos sociales en España. El estudio EmoChild, realizado con 10.831 escolares de entre 8 y 18 años, revela que el 12 % de los menores presenta síntomas de gravedad clínica de al menos un problema emocional, mientras que otro 34 % muestra señales de riesgo.
La investigación, dirigida por la experta Mireia Orgilés, de la Universidad Miguel Hernández, identifica la depresión y la ansiedad social entre los problemas más frecuentes. También alerta sobre el impacto de las redes sociales, el aislamiento, el acoso escolar y las dificultades de convivencia familiar.
El uso intensivo de las pantallas constituye otro motivo de preocupación, especialmente cuando fomenta la comparación social o afecta al bienestar emocional.
Pese a la gravedad de los datos, el seguimiento entre 2024 y 2025 detecta una ligera mejoría en los indicadores estudiados. Sin embargo, los investigadores insisten en la necesidad de reforzar la prevención, la educación emocional y los vínculos familiares y escolares.
La detección temprana resulta fundamental para evitar que las dificultades se agraven y garantizar que niños y adolescentes reciban apoyo a tiempo.





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