El marisco gallego afronta una situación especialmente delicada ante el avance del cambio climático. Un estudio del Future Oceans Lab de la Universidad de Vigo advierte de que el marisqueo a pie es una de las actividades con menor capacidad para adaptarse a los cambios que está experimentando el medio marino.
Los datos reflejan la magnitud del problema. Las capturas de almeja fina, almeja rubia, almeja japonesa y berberecho pasaron de unos 7,9 millones de kilos en 2019 a apenas 1,4 millones en 2024, una reducción cercana al 82% en cinco años.
Los investigadores relacionan esta situación con fenómenos como el aumento de la temperatura del agua, las mortalidades masivas de especies, los cambios en las temporadas de recolección y las alteraciones de las mareas rojas. El calentamiento del mar también está modificando la distribución de los recursos y aumentando la presencia de especies invasoras.
La situación resulta especialmente complicada para los mariscadores a pie porque dependen directamente de unos recursos concretos y disponen de menos posibilidades para diversificar su actividad o sus ingresos. El estudio señala además una reducción de los días de trabajo, mayores costes y una creciente incertidumbre económica.
Mientras la pesca artesanal está incorporando nuevas artes, cambiando zonas de trabajo o buscando otras especies, el marisqueo encuentra mayores dificultades para reaccionar. El estudio reclama mejor gestión de los recursos, recuperación ambiental de las rías y mayor participación de los profesionales en las decisiones que afectan al futuro del sector.





Deja un comentario