Lunes, 7 de septiembre de 2026
Internacional · Cultura

Susan Sarandon denuncia que Hollywood sigue castigándola por alzar la voz contra el genocidio en Gaza

EFE

A sus 79 años, Susan Sarandon sigue pagando un precio por no callarse. La actriz, que perdió a su agencia y varios proyectos tras sumarse a las protestas contra el genocidio en Gaza, presentó este fin de semana en el Festival de Venecia The Echo Chamber, la película italiana con la que regresa al cine tras años de trabajo a cuentagotas: «Últimamente me han quitado películas porque hay agencias que le dicen a la gente que no me siga contratando».

Pero Sarandon no ve el veto como una batalla perdida. Para la intérprete de Thelma & Louise, algo se ha movido en la manera en que el público entiende el conflicto: «Creo que la narrativa ha cambiado por completo en términos de la relevancia histórica de Palestina. Los vínculos de los sionistas con Estados Unidos en nuestra política han supuesto una gran revelación para la gente, la cantidad de dinero que Estados Unidos da a Israel». La actriz señaló además la reciente votación en el Congreso estadounidense para combinar el Ejército de EEUU con el de Israel como parte de esa toma de conciencia.

La censura, según explicó, opera con nombres y apellidos dentro de la industria, pero se detiene en la puerta de Europa: «A nivel internacional, me siento bienvenida (…) Le doy las gracias a Andrea Pallaoro porque no hizo caso de las advertencias» -el director italiano que sí quiso contar con ella para su película, pese a las presiones de las agencias.

No es la primera vez que un actor comprometido con Palestina encuentra en los festivales europeos el respaldo que Hollywood le niega: Javier Bardem ya había señalado en Cannes ese mismo cambio de clima. Sarandon lleva décadas usando su carrera como plataforma -contra la guerra de Irak, contra las políticas migratorias de Donald Trump, por la visibilización del sida- y Gaza es, para ella, una causa más en esa misma línea de compromiso incómodo.

Que una industria que se vende como progresista siga bloqueando a quien denuncia un genocidio dice más de sus estructuras de poder que de la propia Sarandon: el veto no calla la voz, solo decide quién paga por usarla.

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