“La racha está activada”. La frase acompañó el ascenso de Nasry “Tito” Asfura hasta la Presidencia de Honduras. Ahora, el hallazgo en Bolivia de dispositivos que la Fiscalía describe como una “mini granja de bots” en un inmueble vinculado al estratega argentino Fernando Cerimedo vuelve a plantear una pregunta incómoda: ¿cuánta opinión pública nace realmente de ciudadanos y cuánta puede fabricarse desde una habitación llena de dispositivos?
Cerimedo no era un espectador de la campaña hondureña. Trabajó con Asfura durante las elecciones de 2025 y un informe de Expediente Abierto lo identificó como uno de los actores extranjeros con mayor presencia digital en aquella contienda y como impulsor de La Derecha Diario Honduras.
De Milei a Honduras
Su historial tampoco comienza allí. Cerimedo reconoció años atrás el uso de trolls y herramientas automatizadas en campañas políticas. En una entrevista llegó a describir una estructura con inteligencia artificial y una “granja de trolls”. También participó en la estrategia de Javier Milei y apareció en investigaciones brasileñas relacionadas con la difusión de desinformación tras la derrota electoral de Jair Bolsonaro.
Ahora la Fiscalía boliviana ha incautado equipos que investiga como infraestructura digital automatizada. Cerimedo lo niega: sostiene que no eran bots y que los dispositivos estaban todavía en sus cajas. La investigación deberá determinar qué hacían realmente y para quién.
Tampoco existe prueba pública de que esos equipos concretos fueran utilizados para beneficiar a Asfura.
Pero el contexto importa.
Asfura ganó unas elecciones extraordinariamente ajustadas: 40,3% frente al 39,5% de Salvador Nasralla, después de un recuento marcado por retrasos, problemas técnicos y denuncias cruzadas.
Los bots no introducen papeletas.
Pero pueden fabricar conversación política, convertir mensajes minoritarios en tendencias, acosar adversarios y crear la sensación de que “todo el mundo” piensa igual.
Y cuando esa sensación condiciona el voto, la democracia tiene un problema nuevo:
la mayoría parece humana.
Puede que no siempre lo sea.





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