Javier Milei volvió a convertir una discusión económica en una descalificación. Durante su discurso del 20 de agosto ante el Council of the Americas, puso como ejemplos de “estupideces que se repiten todos los días” las frases “la gente no llega a fin de mes” y “el progreso tecnológico destruye empleos”.
La segunda afirmación merece contexto. Milei tiene razón en algo: históricamente, el progreso tecnológico destruye determinados empleos pero también crea otros y aumenta la productividad. El propio concepto de “destrucción creativa” describe ese proceso. Eso no significa que una cajera sustituida por una máquina o un trabajador desplazado por inteligencia artificial no pierda realmente su empleo.
La transición tiene víctimas aunque el balance agregado termine siendo positivo.
Pero mezclar ese debate con “la gente no llega a fin de mes” es otra cosa.
Porque la crisis tiene datos.
En el primer trimestre de 2026, la desocupación argentina fue del 7,8%. Desde noviembre de 2023 hasta abril de 2026 se perdieron 308.000 puestos asalariados. Los salarios registrados acumulaban una caída real del 8,4%, las ventas de supermercados estaban 14,3% por debajo de noviembre de 2023 y la morosidad de las familias había alcanzado niveles récord.
Es decir: llegar con dificultad a fin de mes no es una frase vacía que millones de personas repiten porque “no piensan”.
El ajuste tiene rostros.
Son familias usando crédito para alimentos. Trabajadores que buscan otro ingreso. Jubilados cuya mínima perdió poder adquisitivo. Personas que reducen consumo porque los gastos fijos avanzaron más rápido que sus ingresos.
Milei puede defender sus indicadores macroeconómicos. Puede argumentar que la inflación bajó o que determinadas variables mejoraron.
Lo que no debería hacer un presidente es convertir el sufrimiento económico de sus ciudadanos en una prueba de ignorancia.
Descalificar no resuelve nada.
Gobernar exige escuchar qué está fallando y buscar soluciones.
Porque la gente merece respeto, especialmente cuando la realidad cotidiana no coincide con el gráfico que muestra quien gobierna.